miércoles, 12 de noviembre de 2008

Luchemos por la igualdad de oportunidades

Estamos viviendo un profundo proceso de transformación social, que modifica tanto los modos de producción como las relaciones sociales, la organización política y las pautas culturales. Existe un consenso general en reconocer el papel central que tendrán el conocimiento y la información. Este consenso reconoce que el principal factor productivo del futuro no será ni los recursos naturales, ni el capital, ni la tecnología, sino el conocimiento y la información. El nuevo papel del conocimiento y de la información en la determinación de la estructura de la sociedad está, vinculado al desarrollo de lo que se ha dado en llamar las nuevas tecnologías de la información. Estas tecnologías tienen la potencialidad de acumular enormes cantidades de información, de transmitirla en forma inmediata y de superar los límites físicos y espaciales para la comunicación. A nivel personal, marcaron cambios significativos en la forma de comunicarme ya sea por razones laborales o sociales; en la búsqueda, selección, organización de la información; las formas y tiempos para capacitarme, etc.
Estos cambios tecnológicos, como dice Castells, por sí mismos no determinan el cambio social, pero plasman la capacidad de las sociedades para transformarse.
Si bien es cierto que el precio de las tecnologías de la información y la comunicación se ha reducido considerablemente permitiendo que muchos las adquiramos y contratemos distintos servicios, también es cierto que no están al alcance de todos, ya sea por razones económicas o por razones culturales/educativas.
Yonedi Masuda en Computopía (1966), expresaba que la sociedad de la información ofrecerían “la libertad de decisión y la igualdad de oportunidades. (...) la futura sociedad de la información, será una sociedad sin clases, libre de un poder dominante y cuyo núcleo social serán las comunidades voluntarias”. Sobre este tema, en 1994 la Comisión Europea vuelve a decir: "La presencia extendida de nuevos instrumentos y servicios de información ofrecerá interesantes oportunidades de construir una sociedad más justa y equilibrada y de favorecer la realización personal”.
Con respecto a este tema y relacionándolo con mi experiencia laboral en instituciones educativas de los distintos niveles, puedo decir, que por ahora, es una utopía pensar que la sociedad de la información, tiende a ser más justa y a brindar igualdad de oportunidades. Lo que puedo observar, en los ámbitos educativos con los que tengo contacto, como así también, en la sociedad en general, es una actitud caracterizada por lo que algunos autores llaman determinismo tecnológico. Algunos (padres, docentes, políticos) ven a las tecnologías como las “salvadoras de la crisis educativa”, y creen que incorporando recursos tecnológicos en las escuelas se solucionarían los grandes problemas que tiene hoy la educación. Desde esta postura se ve que hay gestiones de gobiernos provinciales y/o nacional para equipar con tecnologías las aulas sin un proyecto pedagógico serio de incorporación en el que se defina para qué, cómo, quién/es las usarán. Las escuelas reciben computadoras, cámara digital, DVD por tal o cual plan y los docentes no saben qué hacer con ellas y terminan sin usarse o haciéndose lo mismo que antes pero con tecnologías…y los problemas educativos siguen igual o cada vez más agravados.
En el otro extremo, dentro del determinismo tecnológico, se encuentran los docentes que piensan que la violencia, falta de valores, desinterés en los alumnos está ocasionado por la influencia de las TIC y se niegan a usarlas o a capacitarse para poder hacer un uso significativo de las mismas. De esta manera, no sólo no se atienden las formas de vincularse con el conocimiento de los niños en la actualidad sino que se favorece el crecimiento de la brecha (en sentido amplio) entre los alumnos de mayor y menor posibilidades económicas, culturales, educativas.

Como docente de un instituto de formación docente, considero fundamental que la formación inicial incluya no sólo la formación en el uso de las TIC sino que haya un cambio en el enfoque educativo para que sea más a fin con las necesidades de los niños, donde el rol del docente deje de ser el poseedor y transmisor del conocimiento para convertirse en el creador de ambientes de aprendizajes complejos, generando actividades para que el niño aprenda a aprender, que considere los conocimientos que domina el alumno, que tenga en cuenta que los niños llegan a la escuela con mucha información que reciben de distintos medios audiovisuales. Claro que, no puede haber un cambio real si se hace de manera aislada con la voluntad de algunos profesores. La responsabilidad mayor para que se dé un cambio significativo la tiene el Estado, generando políticas para que la relación Sociedad-Tecnología tienda a combatir la pobreza, el hambre y la exclusión social y cultural, y no que esté al servicio de los intereses económicos de grandes firmas comerciales.

Bibliografía
CASTELLS, Manuel. La era de la información: economía, sociedad y cultura. Vol 1: La sociedad red. Madrid, Alianza Editorial, 1997.
FLACSO. Módulo: transformaciones y desafíos de la educación. 2008.
GROS, Begoña. De cómo la tecnología no logra integrarse en la escuela a menos que…. cambie la escuela. 2004
LEVIS, Diego. Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. 2004
PÉREZ TORNERO, José Manuel compilador). Comunicación y educación en la sociedad de la información. Cap. 1: Las escuelas y la enseñanza en la sociedad de la información. Barcelona, Paidós, 2000.

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